sábado, 28 de marzo de 2015

lunes, 23 de marzo de 2015

#209

Puedes estar orgulloso, eres mi inspiración. Tras meses sin escribir, he vuelto, porque necesito plasmar lo que siento. Un cúmulo de sensaciones que me traspasan cual bala. Me hieren. Me devuelven a la vida. Me dejan marca como un tatuaje. Ese que jamás borrarías de tu cuerpo.

#208

Nos lo debemos, es un descanso bien merecido. Tras una lucha sin tregua, una pelea constante. Ambos necesitábamos refuerzos. Tranquilo, ya se acabó y como desenlace, un corazón roto. Y yo alejándome .

#207

Me declaro adicta a los paseos contigo, esos donde sin quererlo, nos acabamos encontrando.

sábado, 21 de marzo de 2015

#206

"Por una mirada, un mundo; 
por una sonrisa, un cielo; 
por un beso... yo no sé 
qué te diera por un beso."

GAB.

#205. Meteorólogo

“El clima está cambiando, ya no corren aquellos aires fríos del este que nos incitaban a buscar un hogar donde refugiarnos, juntos. En realidad, todo está cambiando”. El tiempo es lo que importa, me dice el señor meteorólogo. Corrijo y continúo. “Las tormentas, los vientos huracanados, las olas de calor, las mareas, los rompeolas de nuestras bocas”  Ay no, vuelvo a desviarme.

Prosiga usted mejor.

El clima está cambiando, presenta el señor meteorólogo,  calentamiento global dice,  los casquetes polares que formaban puentes entre los individuos, se rompen. ¿La causa? El ser humano es el único que ciertamente tropieza dos veces con la misma piedra, y tercos en decisiones y malos hábitos, resquebrajan hasta el corazón de la Tierra.

Icebergs sin rumbo surcan los mares  en busca de corrientes que encaucen su camino. Que los reúnan. Que vuelvan a fundirse en uno solo. Pero el camino es largo, y se necesita tiempo. Mucho tiempo. Hay quienes al otro lado, en el continente, esperan sentados a que se produzca el deseado milagro. Otros, se ofuscan en sí buscando soluciones. Ignorantes. Están solos.

El cambio continúa, repite el meteorólogo, tormentas tropicales amenazan el continente, rompiendo puentes, caminos, carreteras…devastando todo a su alrededor. ¿Algo ha quedado en pie? Si, dice en tono esperanzador. Las vías del tren siguen ancladas al terreno. Los supervivientes pueden buscar una fuerza que empuje la locomotora, o simplemente tirar de ella sin apenas resultados. Depende también el número de pasajeros, pues las plazas son limitadas. Busquen gente con valía, amante de la vida, corredora de meta que osen encontrar la fuerza locomotriz, asiente el enchaquetado.  Pero, ¿cómo sabemos hasta dónde llevan?¿nos encontraremos altos en el viaje?¿precipicios de caída libre?

Quién sabe, concluye el señor del tiempo. Las borrascas son impredecibles. Puede que haya momentos en los que la lluvia nuble el campo de visión, que el granizo golpee con fuerza contra vosotros,  que la niebla no os deje ver más allá, o que la nieve resbale y os deje caer. Podrán caer en el desierto más árido, solos, con frío, y aterrados. Es normal, suele pasar. Miren arriba, qué ven. Sí. Estrellas, que pueden ser fugaces, pero te invitan a soñar, que son miles, pero no te hacen sentir solo, que crean siluetas, pero que aun así dibujan tu sonrisa. Qué más. Lunas y soles, noches y días, penumbra o calidez, compañía o soledad, predicción 100% fiable, cuenta enorgullecido.

“Recuerden, tras la tempestad llega el anticiclón, y con ello, la calma. La raza humana es capaz de alcanzar límites insospechables, aunque dicen que, la curiosidad mató al gato. Pasen una buena noche, y gracias por su atención.”

Así finalizó el señor meteorólogo su discurso. No se supo más de él. Ahora soy yo quien finaliza sus pronósticos. Gracias por su atención.