Un año tiene 365 días, muchas horas y minutos que vivir. La cuestión es, si sabemos vivirlos, exprimirlos, desgastarlos, saborearlos uno a uno.
"El mayor desperdicio, es la pérdida de tiempo" oí una vez decir.
Tenía toda la razón.
Pero hay que aprender a saber con quién perder el tiempo, y así no convertirse en despilfarro.
Un derroche sería si la persona con la que decides gastar tu mayor tesoro, te lo robase sin ningún aprecio, sin querer compartirlo juntos.
Si de por sí, existen ciencias que estudian los entresijos de la mente humana, ¿cómo nos osamos a adivinar tales locuras?
Es cierto que muchas cosas son previsibles, que resultan demasiado obvias, pero cuando una persona está cegada por lo que no quiere ver, es relativamente imposible que haga lo contrario.
Y es que nos engañamos a nosotros mismos, estúpidos, la cuestión es muy sencilla, si nuestro tiempo es propio y somos los únicos dueños de él. Para qué probar a suertes mientras lo pierdes? Sonará egoísta, sonará a que quien no arriesga no gana. Pero esto es oro señores, y en los tiempos que corren no estamos para regalos.
Por eso siento mucho decirlo, mi tiempo es oro, y yo decido cómo, con quién, y qué hacer con él. Comprenda mis errores.
Seamos egoístas y dejemos volar. Abramos los ojos y comencemos a ver.
Fdo:
Una mala inversión.
