Recuerdo como si fuese ayer mi último cumpleaños, mi deseo, el deseo que desee y que se cumplió.
Tengo un sueño para todos, que vuestros deseos se cumplan.
Soplé dieciséis velas, cada una con el impetu de cual tifón desea arrancar de raíz todos los problemas, creció fruto de la alegría en un día perfecto, de una chica feliz. Sé que quereis saber que pedí, que soñé con todas mis fuerzas, pues allá va:"Quiero que este año sea ,sin duda, el mejor".
Un año después pienso sobre él y recapacito sobre las millones de cosas que me han sucedido desde entonces, lo que he vivido, y lo que sueño/deseo ahora.
Mi vida ha dado un vuelco de 270 grados, no está finalizado aún, pero un gran avance me ha hecho madurar este año. He conocido el amor, el sentirme querida por alguien, por buenos amigos que sabes que siempre van estar ahí, esa persona a 800 kilómetros de mi, el duro trabajo de vivir una vida en la que la ida de una persona trunca el camino más fácil, el evadirse de todo y ser egoísta por una vez, salir y conocer que hay una forma distinta de creerselo, de vivirlo, de bailarlo, de cantarlo, de besarlo. Y seguramente, muchas personas me dirán que es imposible, que no existe, pero sé que soy feliz, o al menos, lo he sido. Hoy he pedido un nuevo deseo, el cual no revelaré hasta dentro de un año, cuando la llama de la niñez se esfume por completo. Mil ideas inundan mis neuronas con miles de impulsos que me hacen escribir esto. Un impulso para mí, una ilusión para todos, un trocito de cielo para ti.
MIC*

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