martes, 28 de enero de 2014
#143
#142
lunes, 27 de enero de 2014
#141
¿Qué hacer con todas las canciones que llevan su nombre hasta que vuelva a hacerlas mías?.¿Qué hago con la frialdad con la que me mira? . ¿ A qué dirección envío las caricias que ya no vas a darme y que duelen más que el recuerdo de todas las que nos dimos?.
#140
Solamente oir tu voz, ver tu foto en blanco y negro, recorrer esa ciudad, yo ya me muero de amor. Ver la vida sin reloj o contarte mis secretos, no saber ya si besarte o esperar a que salga solo. Y vivir así, yo quiero vivir así, ni siquiera sé si sientes tú lo mismo... Me desperté soñando, que estaba a tu lado y me quedé pensando, que tienen esas manos. Sé que no es el momento, para que pase algo... quiero volverte a ver, quiero volverte a ver, quiero volverte a ver. Y me siento como un niño, imaginándome contigo, como si hubiéramos ganado por habernos conocido. Esta sensación extraña que se adueña de mi cara, juega con esta sonrisa dibujándola a sus anchas. Y vivir así, yo quiero vivir así, ni siquiera sé si sientes tú lo mismo...
domingo, 26 de enero de 2014
#139
Hola, ¿qué tal? Llamaba para saludarte, desearte suerte aunque sea tarde. El tiempo ha pasado y...no nos vemos, así no tengo que fingir que no te echo de menos.Hacía tiempo que no escuchaba tu voz y te mentiría si te dijera que sin ti mi vida va mejor. Siento ya no estar ahí para apoyarte. No bebo alcohol para olvidar porque no quiero olvidarte. Espero que comprendas, que entres en razón,prefiero tenerte lejos si no estoy en tu corazón. ¿Nunca es tarde no? Por eso nunca espero al tiempo. Sí, te fuiste, pero sigues dentro de mi pecho. Que no existe droga que me olvide de ti, el recuerdo son trozos de vida que no volveré a vivir.[...]Miro las estrellas hasta encontrate, donde buscar la unión de ellas hasta completar tu nombre.No siempre las promesas se llevan a raja tabla ya que las promesas sólo son eso, palabras. Tú no cumpliste la tuya de nunca soltarme y yo no cumplí la mía de nunca alejarme. El tiempo no se para pero nos separa, pese a todo quiero verte con una sonrisa en la cara. Aunque te dije que te odio, que no existes, que te olvidaría, todo lo que te dije es mentira y no lo sentía.Espero que no olvides nunca el tiempo que vivimos, desde el primer beso al último que nos dimos. Antes de que cuelgues, devuélveme lo que es mío, ese corazón que tú llenaste y ahora está vacío; porque fuiste el chico que yo más quise... aquí está la llamada que nunca te hice...
sábado, 25 de enero de 2014
jueves, 23 de enero de 2014
miércoles, 22 de enero de 2014
#135
#133
martes, 21 de enero de 2014
Petición de Domeñe:
#132
#131
#130
lunes, 20 de enero de 2014
domingo, 19 de enero de 2014
#126
#125
Un "te quiero" hubiera bastado, hubiera hecho las cosas mucho más fáciles. Me ayudaría a poder dormir por las noches sin despertarme de madrugada repitiendo su nombre. No lloraría con todas las canciones que me dedicó, ni me estresaría por no saber que está haciendo. No me preocuparía por si se ha olvidado ya de todos los besos que nos dimos, de las sonrisas y de las noches de estrellas, de los suspiros, de las caricias... de mí.
#124
Y es que no puedo más. Una semana, una puta semana y me estoy muriendo de frío. Quiero que vuelvas ¿No te das cuenta?¿Tan difícil es? Y tengo la oportunidad de rehacer mi vida pronto, de olvidarme de ti, pero no se si quiero aprovecharla. No se si quiero cambiar un posible capricho del momento por la felicidad de una vida entera. Ya no sé qué hacer para aclararme. Escucho música y cualquier canción me recuerda a ti... Cada palabra me desgarra por dentro, abriendo más la herida. No hay quien piense con claridad. No hay quien ordene mis ideas. No hay quien entienda el por qué escribo esto. No hay quien entienda por qué te sigo queriendo después de todo...
sábado, 18 de enero de 2014
viernes, 17 de enero de 2014
#122
jueves, 16 de enero de 2014
martes, 14 de enero de 2014
#120
lunes, 13 de enero de 2014
#118
#116
domingo, 12 de enero de 2014
#115
#112
sábado, 11 de enero de 2014
#111
#110
Tiene balcones que dan a una iglesia, desde los que tú y yo siempre veíamos nuestra boda que jamás llegó, que jamás llegaría. Y tiene dos dormitorios, con camas pequeñas, por supuesto, las sábanas están limpias, no soportaría el olor a ti, a tu piel, a tus besos durante tanto tiempo. Nadie que entre aquí lo soportaría. Las habitaciones huelen un poco a dolor, sobre todo el dormitorio grande, pero es cuestión de ventilar los cuartos un tiempo y pasará.
Como casi todo, dale tiempo a que cicatrice. La casa también te echa de menos. Hay un salón muy grande, está casi nuevo. Puedes vaciar los cajones, yo no me atrevo. Están llenos de mis errores, de mis errores contigo. No los he tirado porque no caben en una simple papelera, alquila un camión con destino al pasado, yo me encargo de pagar el viaje. Y llévate también las flores marchitas de la terraza, el olor a podrido de esta relación se refleja en ellas y me da alergia. Nos han acompañado durante todo el camino, sonrieron y lloraron con nuestra relación y ahora que toda esta farsa ha terminado, se han secado. ¿No da miedo? Tiralas.
También hay una cocina, como en todas las casas. La nevera está vacía, nosotros siempre comíamos fuera. ¿Recuerdas? De aquí para allá, donde encontrábamos. Por eso está casi nueva; de hecho, creo que es lo único que ha sobrevivido a nuestra relación. Cuando veas la cocina, encontrarás aquel montón de post-it de colores pegados en el mueble donde guardo el atún. No los tires. Embálalos y mándalos a un mundo donde la gente nunca termine lo que empieza. Son promesas que algún día cumpliríamos. Promesas que nunca cumplimos.
Los cuartos de baño no son nada del otro mundo. Hay alfombrillas porque cuando se quiere con todo el amor resbala y duele. Puedes usarlas. No huelen a nada. Lo bueno del agua es que lo limpia todo, se lleva consigo cualquier cosa y te permite recrearte en la marcha de lo bueno de la vida por el desagüe. Por eso es tan grande, me gustan los cuartos de baño amplios, donde uno pueda llorar a gusto en el suelo y mirarse al espejo sin miedo a tropezar con algún mueble.
Y por último, que debería haber sido lo primero: el recibidor. El teléfono sin la luz encendida. Porque aún no me has llamado. Aún funciona, no me he atrevido a desconectarlo. Por si te equivocabas y marcabas mi número. Así que ya sabes, cógelo siempre y si preguntan por mí, aunque haya pasado una eternidad, dile que estás a tiempo, que aún no te olvidé. El paragüero está vacío, a ti siempre te gustó calarte de lluvia hasta los huesos y a mi no me importaba.
Por último, la mirilla. No la utilices. Está medio rota. Falta un soplido para que acabe de caer. Ha visto demasiadas cosas. No la hagas partícipe de ninguna relación, no es tan fuerte como aparenta. No lo aguantaría. Y bueno... Eso es todo. Yo no volveré por aquí. No puedo.
Ya hablaremos del dinero, ya me contarás que tal te va. Toma la llave. Es tuya. Cuídala, por favor. Y no invites a nadie de quien puedas enamorarte o no durarás mucho por aquí...
viernes, 10 de enero de 2014
#109
jueves, 9 de enero de 2014
miércoles, 8 de enero de 2014
lunes, 6 de enero de 2014
#104
domingo, 5 de enero de 2014
Del día en que casi vuelvo a ser feliz.
Llorar en los brazos de la persona que causa tu tristeza. Sentir cómo te clavan una daga en el pecho para después sacarla lentamente. Así dejé tu chaqueta, empapada de lágrimas de dolor y sangre de amor.
sábado, 4 de enero de 2014
#103
No quiero a alguien que solo vea lo bueno en mi, quiero a alguien que también vea lo malo y pese a ello quiera seguir a mi lado.
viernes, 3 de enero de 2014
#102
No. Su respuesta siempre era no. Y cuando ella abría una puerta, él, le cerraba dos.
Justo ahora se había dado cuenta de que le había perdido sin haberle tenido siquiera. No supo en qué momento ocurrió exactamente, pero sabía que le había perdido irremediablemente. Sentía desde hacía días que aquello debía terminar, que era mejor poner fin a aquella angustiosa sensación que la perseguía a diario, a todas horas. No podía dejar que su vida girase en torno a él.
Conocerle había tenido el efecto similar a estrellar una gran ola contra una roca, bañándola por entero, calando bien hondo hasta el último rincón y eso la había hecho abrirse completamente sin saber bien el por qué y confiar como nunca antes había confiado. Todas las medidas de seguridad de su sistema se vinieron abajo cuando le conoció y él entró en ella como un virus, infectándolo todo. Y él no lo sabía, ni siquiera era consciente de que ella le había entregado la llave maestra, aquella que abría todas sus puertas ni que cada mañana su primer pensamiento estaba dedicado a él. Nunca sabría ya que ella podría dárselo todo, que aún cuando el sintiese que había alguien más importante, alguien quizás mejor o que le llenaría más, ella sería la única dispuesta a comprenderle en sus rarezas y en sacrificarlo todo. No sabía, tampoco, que nadie le querría jamás con la intensidad con que ella lo hacía.
Miró alrededor, la música estaba puesta y los demás reían y bebían en aquella improvisada fiesta de sábado noche. Sacó un papel y un bolígrafo del bolso y escribió su nombre en él, lo miró unos instantes, sosteniéndolo con mano temblorosa. La sensación volvió nuevamente, tan solo leer su nombre provocaba tantas cosas en su interior que todo le parecía irreal.Y sentía que una gran brecha estaba abierta en su pecho y que cedía cada vez más. Colocó los brazos alrededor de sus costillas y se las abrazó con fuerza para evitar partirse en dos, tratando de ahuyentar así al dolor. Debía terminar con aquello, tenía que hacerlo aunque le doliera. Sus pasos la llevaron hasta las puertas correderas del balcón y miró a través del cristal donde la luna llena le iluminó el rostro: preciosa luna llena para coronar el final. Abrió y se acercó a la barandilla donde el viento le movió el cabello rubio con fuerza y creyó que si aspiraba una bocanada de aire fresco todo pasaría pero la sensación se agudizó.Necesitaba sacárselo de dentro. Sus ojos verdes comenzaron a nublarse y cuando ya las lágrimas amenazaban con rodar por sus mejillas se descalzó y trepó a la barandilla quedando de pie en ella, estática, sintiendo como el aire jugaba con ella y la balanceaba. Se agarró a la columna y abrió los ojos, miró abajo: la ciudad brillaba y rugía ajena a lo que sucedía en la terraza del piso 21. Los demás salieron al balcón,nadie se alarmó, conocían el ritual y los que sabían su historia le dieron la mano y la miraron con ternura. Alguien le entregó un mechero a la vez que sacaba la hoja del bolsillo y la desdoblaba, la prendió en el momento en que se le escapó el primer sollozo. El papel comenzó a arder y sintió como ella misma se consumía al verlo, susurró un adiós que nadie escuchó cuando la ceniza comenzó a volar lejos, lloró amargamente por la pérdida aferrada a la columna, desprendiéndose finalmente de toda sensación al igual que se desprendía del papel.
Lloró hasta que alguien la sostuvo entre sus brazos y la acunó, allí, en el suelo del balcón.
Ella le quería, pero él nunca sabría cuanto lo hacía.
jueves, 2 de enero de 2014
#99
¿Y cuántas más lo van a hacer? Todos sabemos que la culpa es tuya... Las verdades hieren como puñales y más cuando vienen de esos pocos que aún no se han ido.
#98
#97
Cuando no sepas qué decisión tomar, lanza una moneda al aire. En pleno vuelo, tu corazón deseará que caiga sobre un lado, mostrando la opción que anhelas. Ahí tienes tu decisión.
miércoles, 1 de enero de 2014
#96
#95
#94
#93
#92
No dejo de quitar nubes de lo alto de los armarios, nubes grises, nubes negras, nubes de todos los colores y texturas.
¿Crees que no me di cuenta de cómo brillabas cuando salías por la puerta? Te ibas radiante, de sobra sabía que te habías llevado puesto el Sol. Menos mal que aún conservo un trozo de luna llena que ilumina, al menos, los rincones más oscuros de nuestra habitación. De lo contrario jamás me atrevería a mirar en ellos, por si tropiezo con recuerdos.
Y te sorprende que la luna esté de mi lado, ¿quién crees que le daba charla cada noche en el balcón? Al final, cuando empezó a refrescar y me vi obligada a cerrar las ventanas, sin decirme nada, se coló en mi habitación.
Pero ahora tengo miedo, miedo de no volver a ver la luz del día. ¿Qué hago yo sin halo de luz que refleje lo que fuimos?¿Qué hago yo, si ahora casi siempre es de noche y llueve? Me he pasado la mañana con antigripales y el chubasquero puesto ¿qué mas da que cierre ahora las ventanas, si el vendaval está en casa?¿Para qué las mantas y los nórdicos, si mi frío lo llevo dentro?
Te has ido y ya no brilla el sol. Las gotas apagan mis cigarros e inundan el café. El techo está gris, y ya no se si llueve aquí o acaso lloro yo, lo único que se es que me atrapan las raíces en el pasillo, que mi canoa se parte en los rápidos que descienden escaleras abajo, que el fango me atrapa en la cocina, que mi camino se hunde y mis huellas desaparecen. Que en el baño se ha roto el espejo, y que los siete años de ruina comenzaron en el momento en que al mirarme sólo veía mi reflejo.
Está bien, vete si es lo que deseas, lárgate donde quieras con nuestra historia. Pero eso sí, un último favor te pido. Al salir, si puedes, déjame encendidas las estrellas.


