domingo, 10 de noviembre de 2013

#35

La fastidio. La fastidio una y otra vez, día sí día también. Lo que antes era mi escudo ahora se ha convertido en espada. Me ataco. Me hago daño. Duele, lo reconozco, no hay mayor daño que el causado por un ser querido. ¡Mentira! Hay uno peor: el causado por uno mismo. Me he perdido, voy sin mapa por la vida. Lloro, lloro mucho. ¿Dónde ha quedado la fuerza que me caracterizaba antes?
 -¡Ayudadme!- grito con la mirada que refleja mi corazón. Aún así, lo oculto con una sonrisa. Ruego cada noche que la vida me de vida, irónico ¿verdad?... Todo lo de fuera cambia y sin embargo, yo sigo igual... El devenir universal de las cosas frente a la inmutabilidad de mi persona. ¿Son los demás que no deberían haber cambiado o soy yo la que debo cambiar?...
Todo oscuro, todo negativo pero hay algo de mí que quiere luchar. ¿Sobreviviré a esta guerra? ¿Ganaré o me dejaré ganar? ¿Seré capaz de rendirme a tiempo o caeré en el peor de los males? La soledad no aconseja bien y ahora no se que camino tomar...

No hay comentarios:

Publicar un comentario