Qué bonito cuando te miro y tú dejas de hacerlo en milésimas de segundo, apartando la mirada de inmediato, casi con susto, como un niño pillado haciendo una trastada. Te observo y disfruto cada gesto, cada movimiento, cada palabra, cada sonrisa, cómo haces reír a los demás y cómo haces ver que no estás completa y absolutamente pendiente de mi, cuando en realidad, no me pierdes de vista.
Quiero alargar este momento, grabarlo a fuego en mi memoria para recordarlo una y otra vez, por si en un futuro ya no estás, por si nos cansamos o nos distrajeron otras cosas, otros intereses, otras inquietudes...
No hay comentarios:
Publicar un comentario