He conocido el valor de la amistad, he reconocido a ciertas personas, tanto para bien como para mal. He saboreado el amor diario y a primera vista, y las consecuencias que trae al descubrir que nada es lo que parece.
He comprobado mi afán de superación y lo lejos que puede llegar mi constancia a pesar de las debilidades.
He sufrido como nunca lo he hecho, he llorado, he gritado (siempre en silencio) de impotencia, de rabia, de temor, de soledad. He odiado hasta puntos inimaginables tantas veces como me han dañado.
He perdonado, he pedido perdón (no siempre en el momento adecuado).
He cantado (tan mal como siempre). He bailado más que nunca.
He soñado con un viaje perfecto.
He perdido la vergüenza un poquito más.
He creído en el amor, y de nuevo, he vuelto a desconfiar de él.
He descubierto que tengo amigos que son hermanos, y hermanos que son mejores amigos.
He temido por el mañana aún cuando he deseado correr, llegar pronto, alejarme del presente.
He mentido en contadas ocasiones pues bien siempre ha salido la verdad por delante.
Y finalmente, me he despedido pues es siempre necesario saber decir Adiós cuando llega el momento adecuado.
No hay comentarios:
Publicar un comentario