Desde que somos pequeños, nos están contando historias de hadas, héroes, magos, animales parlantes, princesas y príncipes que viven felices y que se hartan de perdices durante toda su vida. Sin embargo, cuando crecemos, a nosotros no hacen más que darnos calabazas a todas horas. Calabaza para desayunar, calabaza para comer, para cenar... Y ahí es cuando te das cuenta de que era todo mentira y de que las verdaderas historias se encuentran en la música, en canciones de amores imposibles, de amistades retomadas, de distancia relativa.
No hay comentarios:
Publicar un comentario