sábado, 15 de febrero de 2014

VI

[...] -Un día vi ponerse el sol cuarenta y tres veces. 
Y poco después agregaste:-¿sabes?... Cuando uno está verdaderamente triste son agradables las puestas de sol...
-¿Estabas, pues, verdaderamente triste el día de las cuarenta y tres veces?
El principito no respondió. 

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