Necesito contarle al mundo como estoy, como van las cosas... Y no puedo. Y no quiero.
Decidido, cojo mi mapa. Mientras lo miro detalladamente busco un lugar en particular. ¡Qué casualidad! Han creado una calle nueva con un bonito nombre pero que no voy a decir, por supuesto. Pensándolo bien, podría ser más que un atajo. A lo mejor, dentro de unos meses, es el camino que tomo todos los días para llegar al centro (de su corazón). Para ello, tengo que despedirme. Debo cortar cuerdas, aquellas que aún todavía me atan aquí. Sé perfectamente que hacer pero no como deshacerlo.
Todo hay que decirlo, hace poco encontré como coser mi corazón. Estaba dañado (y no tenéis ni idea de por qué). Hoy puedo decir que ya lo he arreglado ya que consigue latir con normalidad. Ha dejado de llorar porque vio que no era rentable. Pagar tanto por un hogar tan pequeño no merecía la pena. A lo mejor es hora de mudarse a una nueva casa, quién sabe. A lo mejor ha llegado el momento de volver al hogar de siempre. A lo mejor ya es hora de dejar de morir de frío cada noche debajo de un puente. Quién sabe...(vosotros nunca lo sabréis,eso os lo aseguro).
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