Hola. Me llamo... bueno mi nombre y edad no importan.
Está lloviendo. Tengo la ventana abierta para que entre el agua de lluvia. Pero no es la lluvia, sino mis lágrimas, las que intentan borrar las letras de mi carta.Nadie sabe que estoy aquí encerrada. Sé que el cielo será el único que llore conmigo esta noche. Porque después de tantas mentiras, por fin he comprendido que nada importa realmente. Todos sufrimos, ¿y para qué? La sociedad se las apaña para destruir cualquier pizca de felicidad que pueda asomar a tu vida. Y luego te hunde en la más profunda miseria, dejándote respirar solo lo justo para poder volver a hacerlo.
Lo siento. Sé que no te interesan los últimos pensamientos de una suicida. No tienes por qué seguir leyendo esto, tan solo es una carta, una explicación para el que la necesite. Aunque es difícil de explicar por qué he decidido esto. No soy feliz, pero mi vida no es de las peores. Simplemente he comprendido que no merece la pena.
Ya estoy harta de fingir que me creo las mentiras de la gente. Y ya es hora de desaparecer. Noto que la hora se acerca. Un trueno me devuelve a la realidad. Mierda. He arrugado la carta. Disminuyo la presión y estiro la nota. Lo mejor que puedes hacer después de leerla es tirarla al fuego. O incluso antes de leerla.
Sonrío con ironía al ver que me tiembla el pulso. Oigo un trueno. Contaré hasta tres. Uno, dos…Tres.La sangre resbala por mi brazo y respiro profundamente. Duele, pero no me importa. Hago lo mismo con la otra muñeca y la lluvia trata inútilmente de impedírmelo.Me empiezo a quedar sin fuerzas. Suelto la navaja. Me estoy mareando. Alguien intenta abrir la puerta, pero ya es tarde, aunque quisiera ya no tengo fuerzas.Todo se empieza a poner blanco. Una última lágrima resbala por mi pálido rostro. Lo último que veo es el rojo de mi sangre, mezclada con la lluvia, a mi alrededor.
No hay comentarios:
Publicar un comentario