lunes, 23 de diciembre de 2013

#77

A veces para encontrar el rumbo a nuestras vidas es necesario perderse tras un vaso de alcohol en cualquier bar. Ahogar nuestras penas en la bebida puede ser una buena solución, aunque sea demasiado cobarde... No siempre tenemos que ser los buenos de la película. ¡Qué cojones! Tenemos el derecho de equivocarnos, de cagarla con los demás, de ser egoísta... 
¿Sabéis lo que os digo? Ahora me toca a mí vivir. En este momento soy yo la que tendré que pedir perdón por lo ocurrido. ¡Ya basta! Sinceramente, paso de controlar la situación. Que pasé lo que tenga que ocurrir. Ya habrá tiempo para arrepentirse...¿verdad?

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