jueves, 26 de diciembre de 2013

#86

Era el chico que siempre soñé, no solo mi prototipo físicamente, qué va. Era el tío perfecto. Ese que, en el fondo, yo se que cada una de nosotras queremos. Sí, era bueno, simpático, amable, sociable, cariñoso, atento, caballeroso, inteligente, trabajador, ese que te hace reír en todo momento, que te lleva a un mundo más bello. Y es que por más que miraras, era difícil encontrar en él alguna cualidad de su personalidad que no fuera positiva. ¿Cómo no quererlo para ti? Pues sí, me ilusionó tanto en tan poco tiempo... Después de tantas decepciones, de tanto querer y sufrir, no quería nada en mi vida, absolutamente nada que la pudiera desestabilizar, y, sin embargo, él siempre estaba ahí, y terminó gustándome, ¿cómo no?...

No hay comentarios:

Publicar un comentario